Melissa, 43

Jackson, Michigan
2 years Sober

El proceso de recuperación de Melissa fue un camino de redescubrimiento. Después de años de luchar contra el consumo de sustancias, ahora está rearmando su vida de a un día a la vez, apoyándose firmemente en la esperanza de reconectar con su familia en el futuro.

“Antes de buscar recuperarme, estaba perdida y herida,” recuerda Melissa. Su momento decisivo fue tras su arresto por un delito menor. “Provengo de una familia realmente numerosa; somos 23. Ninguno de ellos atendió mi llamada desde la cárcel. Eso fue duro, y me hizo dar cuenta de que algo debía cambiar.”

Poco después, Melissa conoció las opciones de recuperación. “Conocí a esta mujer que hablaba sobre un programa para ayudar a las mujeres que luchan contra el consumo de sustancias,” recuerda. “Sentí el impulso de cambiar, y entonces me anoté.” Esa decisión la llevó finalmente al programa SOAR House en Jackson, que apoya a mujeres que han experimentado trastornos por consumo de sustancias, tráfico de personas y traumas. Proporcionan sanación, vivienda y oportunidades de empleo para ayudar a esas mujeres a reconstruirse.

Pero la recuperación no fue fácil al principio. “Para ser honesta, los primeros días de la recuperación fueron realmente difíciles,” afirma Melissa. “No sabía ni quién era yo, ni qué colores me gustaban. Me sentía una completa extraña para mí.” Durante años, según cuenta, simplemente había seguido a los demás. La recuperación la desafió a descubrir quién era ella por sí misma.

Hoy, Melissa se prepara para graduarse del programa SOAR House, mientras tiene dos trabajos y construye un futuro. Está estudiando para su diploma de desarrollo educativo general (GED) y espera poder ampliar su formación más adelante. “Una frase me ha ayudado en el proceso,” comenta Melissa. “Cada día, me despierto y digo: ‘¿Por qué no hago lo mejor que puedo?’. Porque no recuperaré esos días, y ya he desperdiciado demasiado tiempo. Sigue luchando.”

“Cada día, me despierto y digo: ‘¿Por qué no hago lo mejor que puedo?’. Porque no recuperaré esos días, y ya he desperdiciado demasiado tiempo. Sigue luchando.”

Melissa dice que sus tres hijos, que viven en Florida con su abuela, son su mayor fuente de fuerza. La familia se mantiene conectada mediante llamadas telefónicas y enviándose fotos. “Mis hijos son mi fuerza. No quiero que tengan que luchar como lo hice yo,” comenta. “Extraño cenar con ellos, buscar sus calcetines, doblar su ropa, sus besos,” afirma. “Pero espero poder reunirme con ellos en el futuro.”

Melissa quiere que otras personas sepan que la recuperación puede lograrse, incluso si parece difícil. “No siempre será fácil. Pero es posible y vale la pena,” afirma. “Se puede vivir libre, feliz y fuerte en recuperación.”

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